Por partida doble...
sábado, 23 de febrero de 2013
"A cualquiera le puede pasar", dijo un tipo que charlaba, desde la
comodidad de conservar su vida, sobre el incidente de Pablo García, hijo
de Eduardo García Aliverti. Así, mientras me preguntaba en qué
condiciones estará acostumbrado a conducir ese buen hombre, que le
parece normal manejar recontra empedado con un acompañante muerto
asomando por el parabrisas durante 18 kilómetros, entré a un comercio
donde escuchan Continental. Para mi tranquilidad, pude apreciar a un
Víctor Hugo enojado porque los medios se regodearon en el dolor de los
familiares de la víctima, quienes visiblemente conmovidos, tildaban de
asesino a Pablo García. Ofuscado, Morales continuó su cátedra de moral y
buenas costumbres, aduciendo que hay que tener cuidado con prejuzgar
antes que la justicia se expida. De paso trató de vampiros a los que
aprovechaban cualquier bolazo para pegarle a Aliverti -como si hiciera
falta una tragedia para putearlo- para, finalmente, aseverar que Clarín
es una bosta.
No es que uno esperara algún comentario agraviante y justo sobre el
accionar del conductor -sea conocido o no- y tiene toda la lógica del
mundo suponer que un amigo intentará poner paños fríos ante la desgracia
familiar de alguien cercano. Sin embargo, el resto no tenemos la culpa
de lo que pasó, ni mucho menos somos amigos de Aliverti como para que
alguien nos meta en la cabeza que en este caso, no. Que si fuera un
anónimo, sí. Que si no fuera el hijo de un amigo de nadie, podríamos
hacer análisis sobre la concientización, o pedir una condena ejemplar
por la conducta esgrimida por el chofer, o evaluar las posibilidades de
que alguien controle que no haya tracción a sangre en una autopista. Que
por ser el hijo del amigo de alguien, no, no podemos más que ser
cautos, prudentes, callarnos la boca y no hablar del tema hasta que la
justicia dictamine. Raro, pero los paladines de la defensa a la Ley de
Medios para que haya democratización en la comunicación y no formadores
de opiniones, pueden decirte, alegremente, qué pensar, cómo, cuándo,
dónde y sobre quién, sin sonrojarse.
Ayer estuve en la Plaza. Anecdótico y, quizás, poco importe, pero
estuve, dije presente. No fui a regodearme, no concurrí a disfrutar de
cómo el dolor ajeno podría hacer mella en la imagen de Cristina. Fui,
porque había que ir, porque hace un año atrás, a cincuenta y un personas
-y una por nacer- les arrancaron la vida de una forma vergonzosa. Sin
#7D, el movil de C5N dio el presente para demostrarnos lo que opinan
sobre el acceso a la información, obligando a cualquier interesado a que
tenga que verlo sí o sí en TN. El discurso fue demoledor y, obviamente,
despertó cierto malestar en los militantes del hippieperonismo que se
pusieron a defender al gobierno del amor señalando a los familiares de
las víctimas como seres manipulados para agraviar a Cristina.
Aparentemente, hay quienes creen que alcanza con el abrazo solidario que
brindó Cristina un año después de la tragedia -se ve que a El Calafate
las noticias aún llegan en chasqui- y que con dar cátedra sobre lo que
es perder a un ser querido, es más que suficiente. Porque como usted
sabrá, estimado lector, es exactamente igual la muerte natural y
previsible de una persona enferma, que saludar a una joven de 25 años
que parte al trabajo y nunca volverá porque un gobierno ladri jugó a la
ruleta rusa con los ferrocarriles. En definitiva, debería alcanzar con
unas palabras al pasar, en un acto en una feria, con Fútbol para Todos y
referencias a lo triste que fue la dictadura. Cristina les tiró con lo
mejor que tiene y no les alcanza. Los tranquilizó al contarles que las
Madres y Abuela de Plaza de Mayo llevan treinta y cinco años buscando
justicia, y no se sienten esperanzados. Les explicó que "así es la vida"
y no están conformes. ¿Qué quieren, un Estado responsable, un gobierno
eficiente?
Debería ser suficiente con escuchar opiniones críticas a quienes
reclaman justicia pero disfrutaron la fiesta de los ´90, dichas por
tipos que hablan de transporte y nunca en la vida viajaron en el
Sarmiento en hora pico. Tendría que alcanzar con el Subcomandante
Randazzo al frente de la revolución de la fiesta ferroviaria. Ahora
tenemos pantallas en los andenes que nos indican cuándo debería haber
llegado la formación que se quedó varada en el camino ¿Qué más quieren,
trenes nuevos? ¿Acaso pretenden que alguien explique en qué se gastaron
los cientos de miles de millones de dólares que cobraron los
administradores de los ferrocarriles?
El gobierno pone todo su empeño en arreglar las cosas, sólo que lo hace
de un modo más que fiel al estilo que han sabido llevar adelante: tarde,
con circo y sobreprecios en detalles tecnológicos que sólo nos pintan
una imagen primermundista para disfrazar una realidad subsahariana. Si
esperaban algo más, algún gesto, una política seria, una comisión
investigadora, un presupuesto como la gente, un pedido de disculpas, le
chingaron. Si esperaban algún tipo de gesto solidario, o al menos el
silencio de los que no tienen nada bueno para decir, también.
Ahí están, a la vista de todos, en las redes sociales, en los diarios
que sobreviven de la nuestra y en las radios y canales que ofician de
cuevas de supervivencia de lúmpenes incapaces de poder ganarse un mango
si no fuera por la teta del Estado. Un Estado, vale aclarar, más
preocupado en la imagen, siempre, que en solucionar los problemas
generados por el mismo Estado en su afán de querer regular hasta la
forma de ahorro de sus ciudadanos. Ahí los tienen, diciendo que se
solidarizan con las víctimas, pero que apoyan a Cristina, como si esto
no le hubiera pasado a los laburantes que no llegaron a destino por esa
mala costumbre de ir a trabajar un día de semana y en el primer vagón.
Pueden hallarlos sin mayor problema, cuidándola a Cristina frente al
ataque de los medios de comunicación corporativista, que insisten en
hacer negocios mostrando un acto que se llevó a cabo en la Plaza de
Mayo, frente a la Casa Rosada. Porque el problema no es que se la
chorearon, que no controlaron porque no les importó, que se asociaron
para el saqueo con quienes debían administrar el servicio. El problema
no es que un tren se estroló contra la cabecera y las cámaras mostraron
la nube de óxido que salía del interior del primer vagón, porque el
metal estaba tan corroído que no ofreció resistencia. El drama no es que
los pasajeros viajaban hacinados, comprimidos, reventados unos con
otros.
El problema es que hay quienes tienen el tupé de pedirle explicaciones a
la Cristina Capitana. ¿Y a quién habría que pedirle explicaciones? ¿A
Dios?
A la Presidente, desde que arrancó su gestión, le gustó remarcar que
ella toma todas las decisiones. A los parásitos de sus funcionarios les
encanta repetir una y otra vez que todo lo que hacen, es previamente
consultado con Cristina. Y por si con todo esto no alcanzara -y por esas
cosas que tiene la legislación- resulta que Cristina, además de
Presidente, es la máxima responsable de su Gobierno. Pretender que nadie
vincule el hecho a Cristina, tiene dos opciones, o hijaputez, o
ignorancia supina del sistema gubernamental. Y más allá de todo esto,
hay una cuestión que no hace al conocimiento: durante los últimos
veintiocho meses tuvimos que fumarnos la lágrima de Cristina en todos y
cada uno de los actos, y tras ello, las puteadas a todos y cada uno de
los que nos preguntábamos para qué habla en Cadena Nacional, si no se
siente bien. Incluso, se nos exigió que la apoyemos, porque sola no
puede, el mismo día que se dignó a dar la cara tras el choque del
Sarmiento, seis días después, y luego de afirmar que desde entonces,
irían por todo. Nos explicó mil veces que ella sí sabe lo que es perder a
alguien y que por eso debemos acompañarla. Sin embargo, ante la
tragedia provocada por la inoperancia y delincuencia de su gestión -y la
del exvivo expresidente- con un abrazo solidario y soltarle la mano a
un par de funcionarios -no así a los negociados ferroviarios- debería
alcanzar.

Es demasiado lo que se aguanta, muy alto el costo que pagamos por ello. Y
encima hay que ser cautos y centrados para "reconocer lo bueno que ha
hecho este gobierno". Gente, les cuento que la asignación no tan
universal por hijo, no la paga Cristina, la pagamos nosotros. El Fútbol
Para Todos, no se mantiene que con los ahorros de familiares de la
Presi, se paga con la nuestra. Las obras públicas hipersobrefacturadas y
mal hechas, las inaugurará Cristina, pero se pagó con el sudor de
nuestro upite. La Lotería Nacional Procrear, también sale de lo que
producimos. Cristina no es la Madre Teresa bailando por las calles de
Calcuta, ni se merece que se le agradezca nada, a no ser que usted
pretenda que para entregarle cada recibo de sueldo como contraprestación
del laburo para el que fue contratado, le realicen un acto de homenaje y
agradecimiento con una multitud aplaudiendo. Pero bueno, son cosas que
pasan en un país en el que todos pueden hablar de democracia, aún
aquellos que no entienden el concepto.
Supongo que los militantes serán buenos aprendices y que, la próxima vez
que Cristina empiece a pucherear en un acto, aparecerá una pancarta que
diga "Así es la vida".
Sábado. No les puede salir tan, pero tan barato.
martes, 19 de febrero de 2013
A veces me pregunto cuál es la falencia emocional que padecieron en la
infancia algunos de los referentes del peronismo que son abusados
sexualmente una y otra vez por la Casa Rosada. Que a Daniel Scioli o a
su tocayo Peralta les guste decir que son parte del modelo, sólo es
comparable con el pibe al que tomaban de punto en el colegio y, mientras
lo fajaban, escupían y pisaban sus carpetas, rogaba a sus abusivos
compañeros por amor y aceptación. Es cierto que cada vez que el
gobernador bonaerense o su par santacruceño manifiestan su pertenencia a
El Modelo resultan menos creíbles que la declaración jurada de Amado
Boudou, pero cuesta entender cómo es que siguen rogando pertenencia, si
la imagen los acompaña y lo único que sus votantes no les creen es su
oficialismo verticalista.
Esta última semana, Cristina lo dejó bien en claro una vez más: el único
oficialismo que vale es el de tercera línea para abajo. Los
gobernadores amigos con aspiraciones son tratados con la misma vara con
la que miden a los abiertamente opositores, dado que no fue posible
aplicar en las elecciones la misma técnica utilizada para conformar los
ministerios y eso de darle más poder a los viceministros que a los
propios titulares de las carteras, fracasó después del Proyecto
Mariotto. Los intendentes, sujetos capaces de disfrazarse de Teletubbies
y animar la fiestita de cumpleaños de Máximo con tal de no perder un
mísero pesito, son bienvenidos, siempre y cuando no tengan una imagen
positiva que trascienda los kilómetros cuadrados de sus principados.
Increíblemente, el Kirchnerismo Cristinista Conservador Reformista, es
eficiente para enfrentar a los que dicen que son propios y no con los
opositores, a quienes combate con un infantilismo que causaría gracia si
no fuera tan, pero tan básico, elemental y ausente de criterio:
mientras a Scioli lo ahogan con el cuentagotas de la coparticipación y a
Peralta le pusieron un camporita hasta en el kiosco de la esquina de la
gobernación, a Bonfatti lo acusan de narcosocialista y a Macri le pegan
por talar árboles en una avenida que tiene más cemento que las canteras
de Loma Negra.

Lo que importa en esto no es la crítica a las políticas ajenas, sino
quién lo hace y desde dónde. No es igual a la costumbre de preguntar a
quién voto uno antes de escucharlo quejarse de algo. Esto es una
cuestión de realizadores contra realizadores. Además de la economía, si
hay un puñado de cosas sobre las que el oficialismo no debería emitir ni
una sola opinión, es sobre seguridad, transporte, medio ambiente y
respeto a la vida. Doy por sentado que un par de decenas de árboles en
la 9 de Julio no frenarán ni empeorarán el recalentamiento global, más
allá de la repercusión visual en el paisaje de la céntrica avenida. Y si
bien Mauri tiene serias falencias en lo que atañe a la gestión básica
de una ciudad -en mi barrio ubicamos a las montañas de basura en Google
Earth- que Cristina se saque una foto saludando a los árboles de El
Calafate, para luego twittearla como anuncio de la creación de un
anfiteatro en un bosque del que no se taló ni un sólo árbol por respeto a
la vida, es como mucho. Por si fuera poco, encima hay que aguantarse
que personas tan impresentables como Espinoza -intendente de La Matanza-
opine que habría que construír más subtes en la Ciudad de Buenos Aires,
mientras la mitad del territorio del afroconurbano que él administra,
concurre a los hospitales de la Ciudad de Buenos Aires, dado que en La
Matanza podrían ingresar a la guardia con un resfriado y salir con peste
amarilla ante el calamitoso estado de su salud pública.
Y así, mientras algunos piensan que habría sido una buena idea poner un
anfiteatro que respete la vida en la estación de Once antes del 22 de
febrero de 2012, el resto del país se encuentra representado en esa
foto, tratando de crecer sin poder movernos y esperando que Cristina nos
toque para garantizarnos la subsistencia.
Con Cristina de fiesta en fiesta -dos cumpleaños, el velorio de la
suegra, etcétera- su gabinete continuó en sus labores como siempre, en
el fino equilibrio de mantener la iniciativa sin perder el ridículo.
Boudou fue a darle clases de peronismo a los peronistas bonaerenses,
creyendo que con kirchnerearse hasta los sobresitos de azúcar de las
reuniones, alcanza para el carnet de afiliado. Sileoni, por su parte, se
sentó con los gremios docentes a explicarles que la paritaria abierta,
este año viene con innovaciones que la convierten en una no tan
paritaria y no tan abierta, moda que pinta ser tendencia esta temporada
otoño/invierno en todos los rubros laborales.

Timerman, por su parte, dividió sus horas entre defender lo
indefendible, babear en público ante cada pregunta, y secar el micrófono
cada vez que Aníbal Fernández, Daniel Filmus o su asesora le salvaban
las papas. Ofuscado porque nadie entendía el planteo -y porque él no
entendía las chicanas- tuvo que hacer algo que pocas veces se vió en el
kirchnerismo: simplificar las palabras y decir la posta. Así, cuando le
dijeron que no se podía crear una comisión especial para juzgar, afirmó
que no se piensa juzgar a nadie. De este modo siguió todo hasta que se
hartó de las críticas por ese temita de negociar con acusados, y terminó
pidiendo que no lo jodan más, que probablemente no se interrogue a
nadie, y que el memorando tiene menos valor que un pagaré firmado por
Schoklender. Finalmente, Timerman se retiró contento por el deber
cumplido, con la certeza de que probablemente no pueda volver a pisar ni
su propia comunidad sin que lo miren de coté, pero con esa frente
inacabable en alto, dado que padecerá el desprecio de gran parte de su
propia colectividad, pero al menos cuenta con la felicitación del único
nazi morochón que haya visto la humanidad, Luis D'Elía.
Sólo al cristinismo se le puede ocurrir que podría funcionar un acuerdo
entre un Canciller judío y una Presidente mujer por un lado, y un
régimen teocrático, antisemita, negacionista y misógino por la otra
parte. Pero lo hicieron. Y lo hicieron con la misma cara de nada con la
que Randazzo asegura que la revolución ferroviaria está en marcha. A
juzgar por los resultado inmediatos, la revolución es con todas las
letras y el plan consiste en entrenar a los pasajeros en técnicas de
supervivencia selvática y guerrilla urbana para poder trasladarse con
mediana seguridad en los trenes de la Patria.
Y todavía hay que agradecerles por veinte kilómetros de vías y un puñado
de formaciones nuevas. Diez años con una canilla de subsidios abierta y
un sistema ferroviario cayéndose a pedazos y no tuvieron siquiera el
gesto de no quejarse de la pesada herencia recibida. Pesada herencia,
vale aclarar, recibida del ministerio de al lado. Hoy, con cincuenta y
un muertos encima, un par de choques mortales, y varios
descarrilamientos acumulados, notaron que había que invertir en
infraestructura. Nadie sabe dónde están los miles de millones de dólares
gastados durante diez años, pero la inversión para reparar la falta de
control del Estado, la hace el Estado. Es el mismo Estado, también, que
dice que no es realista aumentar la tarifa del subte, pero pone nueve
pesos por cada pasaje de tren vendido para mantener la ficción de que en
Argentina no hay aumento de costos.
En otro orden de cosas, la CGT Balcarce sostiene que hay inflación y que
la economía está estancada. Si bien no se realizaron otro tipo de
declaraciones, desde la sede itinerante de la central obrera
oficialista, manifestaron que evalúan emitir un comunicado informando
que no corresponde pagar sueldos con Lecops y Patacones, que no confían
en el Plan Brady y que, de seguir así la mano, no descartan adherir a la
movilización de Saúl Ubaldini el próximo 30 de marzo de 1982 a la Plaza
de Mayo.

Puedo entender el apoyo romanticón a El Modelo -de qué otra forma se
puede apoyar algo tan metafórico como un modelo, una maqueta de lo que
debería llevarse a cabo- pero no creo que, a esta altura del partido,
exista otro tipo de apoyo desinteresado que no sea mero romanticismo por
lo que se cree que fue alguna vez, y no por la certeza que se tiene de
lo que es ahora. Es el cholulismo de querer sentirse parte de algo por
alguna vez. Es una sensación que baja a la realidad enseguidita cuando
se debe pagar un alquiler y mantener una familia, o cuando los más
veteranos recuerdan lo que es irse de vacaciones un mes entero, o se
preguntan por qué deben mantener a los padres, si laburaron toda la
vida. Por ello es que los únicos que son capaces de dar la vida por El
Modelo, son los que viven medianamente bien de él. Al resto, lo
reconozcan o no, los mueve sólo la Fe y la nostalgia de lo que pudo ser y
no pasó. Es el amor a la primera novia, a la que prefieren no verla
para conservar ese perfume adolescente, y no encontrársela con la misma
cintura que el Ecuador y padeciendo la condena de la ley de la gravedad.
Si no se ve, no envejeció, no se volvió una mujer adulta con problemas.
Está ahí, inerte en el tiempo, jóven, bella y perfecta, como El Modelo
en mayo de 2003.
Martes. Así y todo, puede ser el año de Cristina. No cualquiera celebra su cumpleaños velando a la suegra.
ENLACES/FUENTES:
http://www.relatodelpresente.com/
http://www.relatodelpresente.com/2013/02/cest-la-vie.html
http://www.relatodelpresente.com/2013/02/eden-cristinista.html