sábado, 12 de enero de 2013

Cine en HD: Phantom of the Paradise (1974) - Director: Brian De Palma

El mito del amor imposible entre personas de diferentes castas o escalas, e incluso razas y especies, ha generado multitud de historias como ramificaciones del mismo, las cuales nos han llegado a través de la literatura primero, y a través del cine y la televisión en última instancia. El ejemplo más conocido lo tenemos en la pareja de amantes de Romeo y Julieta, de Shakespeare.

Pero si complicamos aún más la relación, podemos llegar hasta el mito de la Bella y la Bestia, donde las diferencias entre los amantes se hacen aún más patentes y más difíciles de salvar. Incluso dentro de este mito, han llegado diversas variaciones hasta nuestros días. Aparte de la historia homónima, cuyo recuerdo más fresco nos viene de la película de la Disney, también podríamos meter dentro de esta categoría a la historia de El Jorobado de Notre Dame, de Victor Hugo, la cual, curiosamente, también cuenta con una adaptación a cargo de la Disney.

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En última instancia, estaría la historia de El Fantasma de la Ópera, en la novela de Gastón Leroux. La premisa de partida es básicamente la misma: una bella doncella que cautiva a un ser dejado de lado por la sociedad, pero con el poder suficiente como para que su musa prospere, aun a costa de que ésta se aleje de él, haciendo imposible su amor. Entre estas tres historias, podemos establecer la principal diferencia en el carácter marcadamente malvado o vengativo del personaje masculino. La Bestia y Quasimodo el Jorobado, encierran bajo su deforme y repulsiva cáscara un corazón noble, unas buenas intenciones. Al Fantasma sólo le mueve su sed de venganza contra aquéllos que le condenaron al ostracismo y a la oscuridad, y su afán de ver florecer a su amor imposible, a toda costa y pasando por encima de quien haga falta, con funestas consecuencias para todo aquél que ose cruzarse en su camino.

Comenzando por el clásico mudo de 1925 protagonizado por el camaleónico Lon Chaney, varias han sido también las adaptaciones de la historia que hemos podido ver en el cine. En 1968, la Hammer produjo su propia versión de la historia, con el Fantasma encarnado por Herbert Lom. Con el paso del tiempo, actores desde Burt Lancaster a Robert Englund también aportarían su granito de arena. Incluso Dario Argento se atrevería, con desigual fortuna, a ofrecernos su versión del personaje, de manos del inexpresivo Julian Sands. Y todo eso sin olvidar el exitoso musical de Broadway. Pero la versión sobre la que nos vamos a centrar aquí fue la que en 1974 rodaría Brian de Palma, "El Fantasma del Paraíso".

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Con películas a sus espaldas como las primeras "Carrie", "La Furia", "Vestida para Matar", y las más recientes pero algo más irregulares "Misión Imposible", "Snake Eyes" o "Misión a Marte", Brian de Palma, el director que llegó a ser considerado como el sucesor del maestro del suspense, Hitchcock, es alguien que no deja indiferente al espectador. En "El Fantasma del Paraíso" no se limita a adaptar a los tiempos que corren (o que corrían, en los años 70) el mito del Fantasma de la Ópera, sino que lo entremezcla con el de Fausto, en su búsqueda de la Eterna Juventud, al tiempo que construye una historia compleja, con múltiples lecturas, inmersa en el mundo de la industria discográfica, y todo esto a ritmo de ópera rock. Pueden hallarse bastante similitudes con otro musical contemporáneo, el "Rocky Horror Picture Show", con el que además comparte la referencia común hacia Frankenstein.

Para ello, se valió del talento de Paul Williams. ¿Que quién es Paul Williams? Probablemente resulte algo desconocido para el aficionado medio, pero con seguridad dejará de serlo si nos preguntamos por el que probablemente sea su tema más conocido, la melodía de la serie "The Love Boat" (que aquí conocimos con el título de "Vacaciones en el Mar"). El bajito compositor no sólo se encargó tanto del score como de todas las canciones que aparecen en la película, sino que además se reservó un papel de auténtico lujo en esta historia de amor y terror a partes iguales, el del pérfido y todopoderoso Swan, capaz tanto de elevar al paraíso del éxito a un artista de discutible valor como de hundir en el más triste de los olvidos a un autor de talento, según su capricho.

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«Me gusta la fantasía; Me gusta la ciencia-ficción; Me gusta crear mundos. Y el rock presentaba la posibilidad de crear un mundo fantástico completamente nuevo» Brian de Palma

El fantasma del paraíso estaba "condenado" a convertirse en obra de culto ya desde su estreno, en la noche de Halloween de 1974. Tan sólo contemplando los cinco primeros minutos, cualquiera puede darse perfecta cuenta de que no va a ver una película al uso. Es más, hoy en día, más de 30 años después, pocas películas desde entonces han sido capaces de ofrecer algo parecido. En ese espectacular comienzo, mientras contemplamos el sello de "Death Records" (un pájaro muerto que se me antoja el reverso tenebroso del de "Swan Song", el de Led Zeppelin), una voz en off nos anuncia lo que vamos a presenciar. Aunque por supuesto las palabras se quedan cortas, sirven bien para anunciar lo que se avecina dando ya desde el principio cierta dimensión a la historia.

A continuación vemos a los Juicy Fruits desgranando en directo Goodbye, Eddie, Goodbye, el primero de los números musicales de la película, mientras van sucediéndose los títulos de crédito. Al acabar la actuación, veremos la presentación de los dos personajes principales: A Swan, una especie de Phil Spector que convierte en oro todo lo que produce, que aparece como un malvado de opereta; mediante el empleo de la cámara subjetiva el director nos coloca desde su perspectiva, donde observamos la mirada temerosa de su esbirro Philbin, que escucha atentamente las maquinaciones del villano, del que sólo podemos ver sus guantes blancos, reservándose su rostro para más tarde. Después, llega Winslow Leach, el héroe de la historia, el que se convertirá en el fantasma, sentado a su piano mientras el segundo número musical no se hace esperar.

Efecivamente, la película es un musical, más exactamente un musical de horror, haciendo caso a una definición del propio director, pero alejado del género como se le entiende habitualmente, pues a diferencia de otros musicales, las canciones se integran en la narración permitiendo que ésta avance de un modo lógico, no siendo, como en otros musicales (no todos), meros descansos narrativos en los que no ocurre nada con la historia. Poco importa que las actuaciones sean el centro de atención de lo narrado o que por momentos pasen a un segundo plano, centrándose la acción en las conversaciones de los personajes (la del comienzo entre Swan y Philbin) o simplemente en hechos ajenos al número musical (la secuencia de la bomba, por ejemplo), lo importante es que los protagonistas no se ponen a cantar porque sí (como en la mayoría de musicales; ya sé que es una convención del género, pero qué le voy a hacer, esas cosas me ponen nervioso y nunca los disfruto como debiera), sino porque es parte de la historia.

Con un tono paródico (no hay más que ver la captura de Winslow y su ingreso en prisión, más aún, su imposible huida), de Palma envuelve una historia que a nivel argumental bebe directamente de El fantasma de la ópera (no sólo desde el título), tanto de la novela como de cualquiera de las versiones cinematográficas y de Fausto, desde la cantata inspirada en la obra que compone Winslow hasta la propia historia de Swan, que vendió su alma al diablo a cambio de su eterna juventud y su éxito, y que a su vez hará el papel de Mefistófeles ofreciéndole a Winslow un trato que no podrá rechazar.

Estéticamente, el director de Carrie (id., 1976) despliega una vez más un catálogo de recursos que, unidos, son a día de hoy, probablemente la mejor seña de identidad de su cine. Emplea la pantalla dividida que tanto le gusta en la secuencia de la bomba, en un homenaje no demasiado explícito a la secuencia inicial de Sed de mal (Touch of Evil, Orson Welles, 1958), o al menos no tan explícito como el que le hace a su admirado Hitchcock, al parafrasear la famosa secuencia de la ducha de Psicosis, de un modo bastante divertido, ya que no sutil; también la cámara subjetiva en varias ocasiones como la citada presentación de Swan, o la incursión del fantasma en Swanage (la mansión del malvado), que a su vez es un pequeño plano secuencia, de esos con los que también suele obsequiarnos. Además de un montaje plagado de recursos como las cortinillas de diseño entre secuencias o la superposición de imágenes (memorables los relojes con forma de vinilo o viceversa), a la hora de, por ejemplo, mostrar el transcurso del tiempo mientras Winslow termina su cantata encerrado en la mazmorra que Swan le reserva.

Siempre digo que me gustan las historias de venganza. Por pobre que sea el argumento, y este no es precisamente el caso, sólo por el hecho de narrar una venganza se engrandece la historia. Por supuesto, se puede fallar en otros puntos, pero este tampoco es el caso. Porque la venganza, como el amor o el odio, o tal vez porque casi siempre surge de la conjunción de ambos, es uno de los sentimientos más fuertes que existen, y se consume ésta o no, si la película consigue transimir ese deseo, y este sí es el caso, gana muchos puntos a su favor. El fantasma del paraíso, de todos modos, conjuga todo en su historia, amor, traición, y la subsiguiente venganza. Y además lo adereza con música, mucha música: Desde el glam rock que estaba en pleno apogeo en esa época, el surf y el doo-wop de los cincuenta o el rock más setentero, o fusionando todos ellos, la banda sonora de Paul Williams (que encarna además al malvado Swan) es de una excelencia musical que no sólo no desmerece a la película, sino que contribuye a convertirla en lo que es hoy en día, sobre todo teniendo en cuenta que la música es uno de los protagonistas más importantes de la historia. Ella, junto con el montaje, es el principal motor impulsor del endiablado ritmo que la mueve. Una vez más nos podríamos remitir a la secuencia inicial o a la de la captura-ingreso en prisión-fuga de Winslow, que probablemente sea la más rápida de la historia del cine (a pesar de los seis meses que transcurren entre uno y otro momento), o al menos la sensación que deja al espectador. La audición de Phoenix (Jessica Harper, que canta de maravilla, por cierto) o la actuación de Beef y su banda son también ejemplos donde la música ejerce como catalizador, tanto si está en primer plano (la audición) o en segundo plano (cuando el fantasma prepara su ataque a Beef, mientras éste "canta" con toda su alma).

La combinación de géneros es otra de las bazas que juega a favor de la película. Una combinación en la que quizá con el predominio del musical (un musical especial, como hemos dicho) y la comedia, una comedia que, a pesar de todo, no impide que el final resulte conmovedor, permite la irrupción del terror y el género fantástico que dimensionan la historia, completándola, convirtiéndola lo mismo en una caja de sorpresas que en una bomba de relojería de imprevisibles consecuencias.

Tenemos que sumar a esto un elenco de actores para quitarse el sombrero, pues están increíbles tanto los secundarios George Memmoli (Philbin) y Gerrit Graham (Beef), como William Finley (El fantasma). Pero merecen destacarse Paul Williams en el papel del villano Swan, que imprime la maldad y la sorna adecuadas a un personaje que parece hecho a su medida, y sobre todo Jessica Harper (Phoenix), en lo que supuso su descubrimiento para la gran pantalla. Su interpretación transmite perfectamente la fragilidad del personaje, que, sin embargo, se muestra completamente desenvuelto cuando se sube al escenario, logrando perfectamente la contraposición de ambos caracteres.

El fantasma del paraíso, con un portentoso derroche de imaginación y fantasía, transporta al espectador a ese mundo fantástico completamente nuevo del que hablaba De Palma. Un mundo en el que priman la música, el espectáculo y la aventura. (Sergio Vargas - miradas.net)


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ENLACES/FUENTES:
http://elcinefagodelalagunanegra.blogspot.com.ar/2011/01/el-fantasma-del-paraiso-phantom-of.html
http://hawkmenblues.blogspot.com.ar/2012/09/phantom-of-paradise-brian-de-palma-1974.html
http://sacredmonster.com.ar/blog/?p=234
http://www.bsospirit.com/comentarios/potparadise.php
http://www.dvdbeaver.com/film2/DVDReviews48/phantom_of_the_paradise_blu-ray.htm
http://www.filmaffinity.com/es/reviews/1/784254.html
http://www.sssm.com.ar/arlequin/fantasma-paraiso.html

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